Escribir para comunicar...o para agravar el conflicto

El uso del cuaderno de comunicaciones en situaciones de indisciplina

Profesor Horacio · 3 min.

Si tuviera que definir las funciones que cumple el cuaderno de comunicaciones, podría decir que es un canal formal entre la escuela y la familia, que permite el intercambio de mensajes diversos.

Pero también, muchas veces, se convierte en la última herramienta del docente para intentar regular conductas.

Me interesa detenerme en este último punto.

Sin embargo, antes de analizar sus implicancias, vale la pena reconstruir brevemente una escena habitual.

El docente intenta explicar un contenido y un alumno interrumpe, conversa, se dispersa. Frente a eso, suelen desplegarse distintas estrategias: se le pide silencio, se explican las razones, se eleva el tono de voz.

Cuando estas instancias no resultan, aparece el recurso de la nota en el cuaderno.

En ese contexto, el docente —muchas veces ya molesto— escribe algo como:

A simple vista, parece una intervención razonable.

Sin embargo, este tipo de comunicación suele ser poco eficaz.

No se explicita con claridad qué norma fue transgredida. Tampoco se describe la situación concreta en la que ocurrió el hecho. La nota traslada el problema al hogar, pero sin ofrecer el contexto necesario para que la familia pueda comprenderlo.

Como consecuencia, la respuesta que se recibe puede ser algo así:

Nota manuscrita de una familia respondiendo con tono defensivo a un docente.

Este tipo de respuesta no es casual. Es, en gran medida, efecto de la comunicación inicial.

La familia interpreta la situación desde el relato del niño, sin otros elementos para contrastar. Aparece una reacción defensiva, cargada de enojo y preocupación.

Incluso se mencionan otros alumnos, lo cual resulta inapropiado: los conflictos escolares no deben exponer a terceros ni vulnerar su derecho a la intimidad.

Entonces, la pregunta es inevitable: ¿cómo intervenir de manera más efectiva?

En primer lugar, siempre que sea posible, es preferible la instancia de encuentro .

Una conversación cara a cara permite reconstruir la situación, escuchar versiones, contextualizar y generar acuerdos desde un lugar menos reactivo.

Ahora bien, cuando la nota escrita resulta necesaria, es fundamental que cumpla ciertas condiciones:

Estos elementos no son mera formalidad: son herramientas que permiten que la comunicación sea comprensible, justa y orientada a la resolución.

A modo de cierre, vale recordar algo central: ninguna conducta inadecuada justifica el maltrato.

Las intervenciones que realizamos como adultos dejan huellas.

Por eso, el desafío no es solo poner límites, sino hacerlo de un modo que cuide, oriente y construya.

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