¿Para quién sí es este sitio web?
Sobre la escuela, el tiempo y las personas que la habitan.
Este sitio es para quienes hace mucho tiempo sienten que algo no termina de estar bien en la escuela y no logran naturalizarlo.
Es para quienes miran a chicos y adolescentes y sienten, a veces con incomodidad, que se les está yendo una parte valiosa de sus vidas en experiencias escolares que no siempre les dicen algo, no siempre los convocan, no siempre los cuidan.
Este sitio es para quienes no quieren aceptar como inevitable que la infancia y la adolescencia transcurran entre el tedio, la repetición y la desconexión.
Para quienes creen —todavía— que esos años deberían estar atravesados por el disfrute, la curiosidad, el juego, el pensamiento y el sentido.
Es, especialmente, para docentes… quienes entran todos los días al aula, con grupos reales, tiempos ajustados y condiciones imperfectas, y aun así sienten el deseo persistente de hacer de la escuela algo más humano, aunque no tengan recetas ni soluciones cerradas.
Pero no es solo para docentes.
También es para familias que se preguntan qué lugar ocupa la escuela en la vida de sus hijos.
Para quienes intuyen que la escuela no debería ser un paréntesis gris dentro de la infancia, sino una parte viva del crecimiento, una experiencia que deje huellas.
Es para formadores, directivos, estudiantes y personas interesadas en la educación que están dispuestas a pensarla desde la realidad, sin idealizarla, sin negar sus límites, pero sin resignarse a que “las cosas son así”.
Porque la escuela ocupa demasiadas horas de la vida como para ser solo un trámite.
Y porque chicos y adolescentes merecen que ese tiempo tenga sentido, humanidad y un valor real para sus vidas.
Las transformaciones duraderas nacen del cruce entre políticas públicas y comunidades educativas comprometidas. Cuando la escuela y las familias se alinean, la presión por una educación mejor se vuelve imposible de ignorar.